Tomás Alvarez se animó a escribir este libro en 1993 cuando en uno de sus recorridos jacobeos llegó a Cervatos de Cueza (Palencia) donde supuestamente había una iglesia con un magnífico artesonado, de acuerdo a la guía que llevaba. Al preguntar por el templo descubrió que sólo quedaban ruinas: estaba totalmente destruido desde hacía muchos años.
"Pensé que tenía que escribir algo que fuera distinto y que reflejara no solo la realidad, sino la historia pasada, las bellezas que perviven, leyendas, miserias y hasta la melancolía del abandono", explicó Alvarez, en la presentación del libro.
El escritor recorrió el Camino, investigando su arte y sus tradiciones, y descubriendo cómo prestigiosas guías que el consultaba habían sido escritas “de oido”. "El Camino es un instrumento fantástico para conocer al hombre y el arte y analizar lo que ha sido nuestra civilización", precisó este apasionado peregrino que todos los años suele volver a lugares que captaron su interés.
Son muchos esos puntos llenos de atractivo, como el Pirineo navarro, lleno de poesía en el otoño; Santa María la Real de Nájera, panteón de los reyes navarros, donde se funde la tierra con el gótico; o el Cebrero, junto a la cima del puerto de Piedrafita, a donde más de una vez ha subido para ver el amanecer.
“Del Cebrero –dice- recuerdo en especial una visita en un tiempo de niebla y lluvia. La iglesia, de estampa llena de arcaísmo, junto a las pallozas... El silencio del lugar, sólo interrumpido por el sonido del agua que caía de los techados al suelo... En una estampa desdibujada por la oscuridad y la niebla se escuchaban los cantos de los gallos que anunciaban la aurora desde las aldeas vecinas... Tenía la sensación de haber retrocedido en el tiempo a un mundo de hace mil años"
El libro –ya un clásico de la peregrinación- fue editado por Endimión, en Madrid, el año 2.000.
ISBN: 84-7731-345-8.
Ediciones Endymion
Madrid, 2000
227 pag.