Tomás Alvarez - Periodista y escritor

Conques: esplendor románico

Conques es un milagro. El viajero que llega allí, después de recorrer sinuosas carreteras de las estribaciones del Macizo Central francés, tiene la sensación de que acaba de pasar, por alguna puerta invisible, a un mundo lejano en el tiempo.
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Conques: relicario de Santa Fe. Guiarte

Conques Portada del templo. Guiarte

Conques. Tímpano. Guiarte.com

Paisaje en Conques. Guiarte.com

Arqueta de Conques. Guiarte

Por Tomás Alvarez

Al norte de Toulouse, la hermosa abadía de Conques, de los siglos XI y XII mantiene intacto el espíritu medieval. Los 124 personajes del tímpano de su iglesia son un depurado ejemplo del románico francés. Conques se aparece como un milagro. El viajero que llega allí, después de recorrer sinuosas carreteras de las estribaciones del Macizo Central francés, tiene una sensación de tiempo detenido. Un detalle lo corrobora: no hay en el lugar ningún cajero automático.

El visitante debe dejar el automóvil obligatoriamente antes de entrar al pueblo. Luego caminará junto a las casas de factura tradicional, la mayoría con entramados de madera; podrá entrar en algún taller artesanal y curioseará en los establecimientos turísticos, que son, en general, respetuosos con la estética.

El gozo del viajero por el conjunto urbano y el atractivo paisaje alcanza su plenitud cuando se halla ante la fachada de la histórica abadía que dio fama al lugar: la abadía de Santa Fe de Conques, de los siglos XI y XII, aunque en ella hay también obra del XIV y aun del XIX, cuando fueron sobreelevadas las torres de la portada del templo.

Un maravilloso tímpano

En la austera portada se alberga una de las más originales creaciones del románico del siglo XII. El tímpano, asentado sobre un fuerte parteluz, constituye un magnífico documento en piedra. Semicircular y con 124 personajes, ante el cual los peregrinos de todos los tiempos no podían dejar de sorprenderse.

La piedra calcárea amarillenta de este tímpano -que adquiere aún mejores tonalidades en el atardecer- estuvo antaño más viva por el recubrimiento de color. En el centro aparece un Cristo de cuerpo vigoroso y rostro sereno, con el brazo derecho alzado y la mano abierta. Y en los diferentes registros, descripciones del Juicio Universal, con los bienaventurados (entre los que avanza Carlomagno, protector de la abadía), yendo hacia la gloria, mientras que los condenados se dirigen hacia las fauces de un horrendo Leviatán.

Un pío latrocinio

San Martín de Tours, San Marcial de Limoges, San Sernín de Toulouse, la catedral de Santiago de Compostela y esta iglesia de Conques han sido los prototipos del románico de peregrinación, con cabecera dotada de una girola y capillas radiales; una estructura que permitía la celebración de la misa en el centro del templo y -a la par- el deambular de los peregrinos que se interesaban específicamente por las reliquias allí atesoradas.

El templo de Conques sorprende gratamente por su románico airoso, merced a la altura de las naves, el amplio crucero y la girola.

El poderío de esta abadía surgió a partir del año 880, cuando se dice que una pobre comunidad de monjes robó de un monasterio de Agen las reliquias de una mártir cristiana del siglo III: santa Fe. A partir de entonces se divulgaron por la cristiandad los hechos milagrosos de las santas reliquias de Conques, y el lugar se transformó en una de las vías clave hacia Santiago de Compostela.

La abadía fue objeto de sucesivas ampliaciones. El abad Odolrico (1030-1060) emprendió las obras románicas en el siglo XI, que siguieron en el siguiente, cuando se proyectó con fresca ingenuidad y magnífica distribución el tímpano de la portada.

El tesoro religioso de Conques es el más representativo del medievo francés, con piezas excepcionales como la estatua relicario de santa Fe (siglos X al XV), de madera y recubierta de oro, plata y joyas. El relicario de Pipino es también bellísimo, del siglo VIII o IX, en madera, oro y piedras preciosas, o la llamada A de Carlomagno, de madera y cubierta de plata sobredorada y con esmaltes, posible donación del emperador y mandada retocar por diferentes abades.

No es de extrañar tanta riqueza y lujo, pues Conques fue en el medievo -antes de Limoges- el principal centro de producción de esmaltes.

Conques tiene unos 260 habitantes y se halla en la Vía Podiensis, senda peregrina que recoge a los viajeros del entorno del Ródano central y Suiza, en Puy en Velay, para avanzar hacia Roncesvalles y Compostela. Su abadía está en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en el grupo de monumentos más relevantes del Camino de Santiago. http://www.tourisme-conques.fr/

Publicado en El País en noviembre de 2002

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