Bienvenido, Majestad, a una tierra en ruinas

Carta abierta de bienvenida al rey de España, Don Felipe de Borbón, con motivo de su visita a León en un acto institucional en el que se destaca la trascendencia del Reino de León en la génesis del parlamentarismo y la democracia.
Con motivo  de la presencia de Don Felipe de Borbón y Grecia, el 30 de junio de 2023, en la ciudad de León, Tomás Alvarez escribe el siguiente artículo, recogido en los principales medios de comunicación leoneses:


Bienvenido, Majestad, a una tierra en ruinas


Bienvenido Majestad, a esta tierra que antaño fue poderoso Reino y que actualmente es la única región histórica hispana a la que se le negó una autonomía propia, con lo que depende del gobierno instalado en la región vecina.  

Bienvenido Majestad a esta tierra, “cuna del parlamentarismo” mundial, a la que el desarrollo de la España de las Autonomías ha impedido que tenga sus propias Cortes, como las tienen los restantes pueblos de nuestra amada España.

Bienvenido Majestad a esta tierra, “cuna de fueros” , donde surgió en 1117, el de León, considerado como primera representación de los derechos fundamentales de los ciudadanos en la historia europea, pero cuyos ciudadanos no tienen el derecho al autogobierno, como los demás ciudadanos españoles.

Bienvenido Majestad a esta tierra defensora de sus libertades y de  sus concejos, sistema primigenio de democracia directa y participativa del que ya detectamos su funcionamiento en tiempo de los astures.

Bienvenido Majestad a este territorio que fue el primero en entregar sus riquezas y su sangre para fortalecer el destino de España, y que en las últimas décadas ha padecido la desdicha de ser  el más expoliado, marginado en el desarrollo autonómico, y únicamente a la cabeza de España en despoblación y abandono; un territorio que, administrado desde la región vecina, clama por sus derechos y reclama idéntico tratamiento constitucional que el del resto de las regiones y nacionalidades de España.

Recuerde, Majestad, que entre sus títulos históricos está el de Rey de León, y que en el nuestro escudo hispano figura ese Reino, en el segundo cuartel, con un león rampante, de color púrpura coronado de oro. Sepa que los leoneses somos conscientes de nuestra herencia histórica y reclamamos los mismos derechos –ni más ni menos- que tienen los demás pueblos de España.

Sepa, Majestad, que los leoneses estamos padeciendo el perverso diseño de una Comunidad Autónoma que pretendió aglutinar a dos regiones históricamente diferenciadas, y que ha acabado siendo una Comunidad de Ruinas. Aparte de la capital de esta comunidad fallida, del conjunto de provincias que integraban Castilla la Vieja y el Reino de León, sólo se han salvado del desastre dos: las de Logroño (La Rioja) y Santander (Cantabria), precisamente las únicas que pudieron “escapar” de un proyecto político neocentralista disparatado.

Como ciudadano leonés, me siento honrado por su presencia en esta ciudad bimilenaria y le deseo un reinado próspero, en el que figure la restitución a León de esos derechos y esa dignidad que contra toda lógica histórica, le fue negada en el desarrollo de la España de las Autonomías. Sepa que nuestro hundimiento económico y demográfico deriva en primer lugar de ser una comunidad administrada como una colonia, dentro de su propio país, con lo que ello conlleva de injusticia histórica, desatención, marginalidad y abandono.

Deseándole una buena estancia en esta tierra, le transmito mis más sinceros respetos.

 
Tomás Álvarez